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Full text of "Caras y caretas n19 23 11 1890"

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MONTEVIDEO rDEWRTAHENTOS 


Un mes 
Seis meses 
Un año 


/ente.con el aumento del Franqueo 
Báratro comente 30 centesimos Búraero atrasado 60 cartearas 

DEVENTA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS' 
*ds 0OWHGOS- 


OFICINA: Calle Andes 275ialtos) 


MONTEVIDEO 


IMP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N. 


Aunque es cierto que el doctor 
echa bilis por los poros, 
efecto del mal humor, 
aboga con tal calor 
por las corridas de toros, 


© Biblioteca Nacional de España 


que aun estando suprimida 
la fiesta tradicional, 
recibió la gran cogida 
presidiendo una corrida 
en el Banco Nacional. 


































146 


CARAS Y CARETAS 


HUMAItlO 



Texto— «Zig-Zag», por Eustaquio Pellicer—«Poesía», por 
F. Ainarica—«A Rita» (Carta de un escarmentado) 
por P. de Gdrriz—A una dama», por M. Reina— 
«Vistas», por Monóculo — «Epigramas», por L. 
Lope».—«Juicio Final», por Pirulí—«Melancolías», 
por Evaristo M. Alvite—«Para ellas», por Madame 
Polisson—«A una señorita que me Ua llamado feo», 
por C. Díaz Dufóo—«Casi nada», por Anemia — 
«Teatros», por Caliban—«Sport», por Pió—Menu- 
» denotas—Correspondencia particular—Espectácu¬ 

los—Aviaos 

Grabados— Dr. Pedro Buatamante—El Krao de Baring— 
La invasión de la langosta—El empleado público. 
— Y varios, intercalados en el texto y avisos, por 
Bcliútz. 



1 

Los acontecimientos de 
la semana y la escasez de medio circulante , nos 
tienen con un humor endiablado, motivo por 
el cual deben eximirnos del compromiso de 
hacer gracia, dando por hecho que nosotros 
mantengamos alguna relación con esa señora 
¡qué no es poco dar! 

Esto, caballeros, se está poniendo de tal mo¬ 
do, que cada hora del dia parece la postrera de 
nosotros, siendo inaplicable como tras tanta 
emoción, puede resistir más tiempo sin rom¬ 
perse, el piolín de qu« cuelga nuestra vida. 

Guando no es el Gobierno con algún mensa¬ 
je que recarga el presupuesto, es el Banco Na¬ 
cional con la renuncia de sus directores; cuan¬ 
do no es el oro que sube á las nubes es Don 
Meliton que baja á la capital; cuando no es 
Bariugque quiebra es .. Brothers que liqui¬ 
da; en fin, sé suceden las noticias calamitosas 
como si estuviera dispuesto que cada dia de la 
.semana debiésemos recibir una. 

De las recientes, la de la quiebra de Baring, 
es, sin duda, la que mas honda perturbación 
nos ha causado. 

Y, se explica. En suscajas teníamos la salva¬ 
ción de la nuestra; á su filantropía, mas que á 
su liberalidad, estaban confiados los proyectos 
del Gobierno; ¡á ellos y solo á ellos se dirigían 
todas las miradas en estos terribles momentos 
de anemia pecuniaria y de sesenta y nueces le¬ 
gislativos! 

¿Cómo negar que Baring lo era todo para 
nosotros? 

Nuestra afecto hacia él llegaba á tener 
las proporciones de amor filial. 

Muchas personas conservaban su efigie en el 
álbum de la familia, precediendo en el orden de 
colocación á la efigie de los parientes mas cer¬ 
canos. 

De un caballero sabemos, que obligó á sus 
niños á que le llamaran el tio Baring y á que 
le rezasen un Padre-nuestro antes de acostarse, 
pidiendo á Dios que le conservara la salud y la 
gana de hacer empréstitos. 

No se diga nada de la estima en que el Go¬ 
bierno le tenia. Todas las irritaciones de gar¬ 
ganta que de seis meses á ¡a techa ha sufrido 
el Presidente, se atribuyen á lo mucho que 
pronunció el nombre del célebre banquero 
inglés. Un mes mas hablando de él y se lo cae 
la campanilla y hasta los maxilares. 

Nosotros, si bien no hemos extremado nues- 
afecto por Baring, al punto do citarle tan- 
tas vt» ces como el Presidente, no hemos dejado 
de re.pdir digno tributo á su memoria. 

A-dí están las paredes de nuestra casa que 
no nos dejarán mentir. En todas ellas, ya con 
carbón. y a con lápiz, bien con tiza, bien con 
instrumento punzante, aparece pintada y es¬ 


culpida la razón social de la gran casa de prés¬ 
tamos, sobre efectos sud-americanos. 

La palabra hermanos nos resultaba, desde que 
conocimos por referencia á los Baring. de una 
aspereza irresistible. Seguro que si somos ora¬ 
dores sagrados, nos hubiéramos dirigido siem¬ 
pre á los fieles empezando con estas palabras: 

-Queridos Brothers en Jesucristo. 

Hoy todo ha cambiado Después de la quie¬ 
bra de Baring, si alguna vez le nombramos, es 
para darnos el tono de decir que tenemos tan¬ 
to dinero como él, con no tener nada. 

El Gobierno hace mas de tres dias que no le 
dirige ningún telegrama y el Presidente, to¬ 
dos sabemos que ya no habla mas que de 
Idiarte Borda. 

Como decía un amigo nuestro el otro dia: 
«¡Todo pasa en el mundo, monos los proyec¬ 
tos coloniales de Cassey!» 

Aparte la mala impresión que produjo en el 
público la noticia de la quiebra do Baring, ha 
servido á muchos para pasar el tiempo en en¬ 
tretenidos cálculos, basados en la enorme suma 
de libras que representaba el capital de la ca¬ 
sa en liquidación. 

El changador los ha hecho sobre las arrobas 
esterlinas representadas en 25.000,000 de libras. 

El usurero, sobre lo que producirían esas 
libras, al interés del 20 ojo semanal. 

Herminio Areco. sobre la diferencia que 
existe entre ese capital y el que tiene en efec¬ 
tivo la Compañía de Obras Públicas. 

tíl guardia civil, sobre los porotos que se po¬ 
dían haber comprado con esa cantidad de dinero. 

Y así sucesivamente, según las inclinaciones 
y profesión de cada uno. 

A nosotros, poniéndonos en el caso de poseer 
esa fortuna, lo primero que se nos ocurrió fué 
suspender él periódico, para no dar el gusto de 
sustraernos ejemplares á los empleados de cor¬ 
reos, y después, destinar la suma que hiciera 
falta para comprar pantalones á todos los guar¬ 
da-trenes de la línea del Este, que buena falta 
les hace. 

Eutre la liquidación de Baring y la seca de 
nuestros campos; entre la desaparición de las 
rentas de la Aduana y la aparición de la lan¬ 
gosta, vamos quedando reducidos á la ínfima 
categoría de una acción del Banco Trasatlán¬ 
tico, que creo se cotizan á veintidós vintenes. 

El malestar económico alcanza un grado tal 
que es objeto de la admiración pública cual¬ 
quiera que enseña un peso en plata. 

Al que tiene cinco reales, se le considera 
persona acomodada; de cinco á veinte, rentista; 
de veinte á cien, opulenta; de cien para ade¬ 
lante (notan adelanto que pase de los treinta 
pesos) poderosa y archicentimaria. 

Hoy ya no toma café fuera de su casa mas que 
el propietario de algunas fipcas,y solo Jackson, 
Piñeyrúa, Castellanos y dos ó tres mas, pue¬ 
den soportar el gasto de lustrarse los botines 
en la vía pública 

En las peluquerías ya no entran mas que al¬ 
gunos derrochadores vanidosos, que todo lo sa¬ 
crifican al deseo de parecer bien. 

El resto del público permanece Sambucetti 
desde que empezó la crisis y está dispuesto á 
hacerse la trenza cualquier dia de estos. 

En comer papas no hay que pensar; es un 
manjar accesible solo para los magnates y gen¬ 
te de bolsa muy repleta. 

Para darse el placer de catarlas es necesario 
que cuarenta ó cincuenta amigos compren á 
escote media libra. 

Reasumiendo; que caminamos al cáos, y que 
toda la culpa la tiene el Gobierno malgré lo 
que sostengan en contrario sus defensores. 

Diríamos que le está inspirando al Presidente 
un ángel malo , si no temiéramos que se diese 
por aludido su secretario el ángel.'... Briau. 

Dos lotrados muy conocidos y un Juez tan 
conocido como los letrados, tuvieron un en¬ 
cuentro el otro dia, del que resultó lo si¬ 
guiente: 

Varios palos y algunos empellones, que hicie¬ 
ron rodar por el suelo al Juez. 

Dos tiros de revólver que hirieron á una muía 
é hicieron huir á los letrados. 

Un auto de prisión contra estos. 

Y unq absolución de culpa y pena para el 

Juez. 

La injusticia es notoria, pues ya que no se 
hayan tenido en cuenta,para reconocerle de- 
litojlos disparos que á quema-ropa hizo el Juez, 
siquiera 

por hacerle los letrados 
el pavimento rodar , 
le debieron aplicar 
la pítente de rodados. 

Eustaquio Pellicer 



Hizo saber un alcalde 
en razonado pregón: 

«Hoy en esta población 
enterraremos de balde». 

El avaro Juan Setién 
dijo al ver el documento: 

— ¡Qué pichincha!—y al momento 
se pegó un tiro en la sien. 


F. Amarica 



H Rita 


(.CARTA DE UN ESCARMENTADO ) 

Dicen que jurando vas—llena de rabia y despecho 
— que de mi te vengarás....—¡Ay Rita!.... olvidando 
estás— lo que vá del dicho al hecho. 

Dicen que te has empeñado—en que sucumba á tu 
yugo—ó proteste incomodado,—porque.... pobre por¬ 
fiado—al cabo saca mendrugo. 

Que mi silencio te irrita—dicen, y veraces son, — 
puesto que te enojas, Rita;—pero..., no es el que mas 
grita—el que tiene mas razón 

¿A qué hablar de lo que fué?—volver al asunto.... 
¿» qué?—son cosas harto enojosas,—y á veces, en 
en estas cosas— quien mas mira menos ve. 

Que yo replique no esperes; — hante visto con 
mujeres—de corazón harto blandas,—conque.... dime 
con quien andas —y yo te diré quien eres. 

Que te he querido, es muy cierto—mas desenga¬ 
ñado al cabo,—tengo por gran desacierto—que una 
vez el asno muerto — le des la cebada al rabo. 

Yo te quise con afán,—tu me la pegaste... bueno... 
—por algo dice el refrán— quien dá pan á perro ageno — 
pierde el perro y pierde el pan. 

Prenda ajena tu amor fué,—y aunque á mi, tal vez 
por broma,—me juraste eterna fé,— vi claro que vale 
un toma—mas que dos mil te daré. 

Te quise no me quisiste,— y, aunque las épocas 
mudan,—en ello mi amor no insiste,—que á quien de 
ajeno se viste—en la calle le desnudan. 

Vine al fin desengañado—(que siempre así se con¬ 
cluye)—y estoy muy escarmentado,—Rita, que el gato 
escaldado—aún del agua fria huye. 

¿Qué tú me quieres? No cuela;—tan peregrina in¬ 
vención—se la cuentas á tu abuela,—que al presente, 
y con razón,— el que menos corre, vuela. 

No ansio goce tan caro—de mi sosiego enemigo— 
francamente lo declaro—Rita... cuanto mas amigo — 
dice el refrán que mas claro. 

No ambiciono que se aloje—mi amor en tu corazón, 
—y esto, niña, no te enoje,—que está falto de razón 
quien bien tiene y mal esc ge. 

Cuando me diste el disgusto,—lloré mi destiuo 
adusto....—hoy, que la revancha tenga,—amiga Rita, 
es muy justo;— no hay mal que por bien no venga. 

Diras, con maneras foscas,—que es mi carácter 
cruel—y mis apariencias toscas,—mas.... al que se 
hace de miel—suelen comerlo las moscas.. 

Para andar de amor en pos—es ya tarde, Rita 
amiga;—busquemos otro los dos,—y.... á quien Se lo 
diere Dios,—San Pedro se lo bendiga. 

Por la cópia 
P. de Górriz 



H una dama 


A través de los encajes, 
los bordados y las blondas, 
descubro un bello lunar 
sobre tu pecho de rosas. 


© Biblioteca Nacional de España 













CARAS Y CARETAS 


147 


Lunar que tiene tal brillo 
y tanta gracia atesora, 
que, sin duda, lo ha trazado 
con -u pincel una diosa. 

Lunar, lunar que parece 
perla negra en una concha; 
crespón en cielo de nácar; 
boton de fresca amapola; 
bajel de ébano agitado 
por blancas y henchidas olas; 
negro broche que sujeta 
el armiño de tus formas; 
golondrina entre la nieve; 
agorera mariposa, 
y ojo que por el calado 
de blanca mantilla asoma. 

¡Oh! si ese lunar divino, 
como me dices, te enoja, 
permíteme, hermosa mia, 
que lo borre con mi boca. 

M. Rf.ina 



Vistas 


Una de las cosas que mas me han llamado la aten¬ 
ción en este mundo es el estraordinario uso que se 
hace de los anteojos. 

A mi que no me digan: O la Providencia es sabia y 
previsora ó no lo es. 

Si lo es, todos los que usan anteojos la ponen en 
ridículo; si no lo es, me estraña que no se hagan 
protestas formales contra ella. 

Para mí no hay duda de que tenemos los ojos 
apropiados á los objetos, y que ios objetos son apro¬ 
piados á los ojos. 

Sí la Providencia se hubiera propuesto que no vié¬ 
ramos las cosas ¿no sería una irreverencia de nuestra 
parte pretender verlas? 

Esa es la razón fundada que existe á mi modo de 
ver contra los que usan microscopios para ver lo 
invisible. 

Esos señores se meten en camisa de once varas. 

Y ello es que los anteojos se han generalizado 
hasta el punto de dar origen á varias industrias. 

Cada dia aumentan los comercios de óptica, y den¬ 
tro de poco habrá tantos ópticos como pulperos. 

¿En qué consiste esto? 

Hay que decirlo con franqueza, si no se ofenden 
aquellos de mis lectores que usen vidrieras. 

Todo ello consiste en la vanidad. 

Hemos dado en creer que el estudio consume ó 
desgasta la facultad de ver, y eso no es cierto. 

Cuando Venimos al mundo traemos los ojos arre- 

Í ¡lados para toda la vida; aunque toda ella la pasemos 
eyendo, los ojos duran mientras dura la necesidad de 
usarlos, como duran las piernas por mucho que se 
ande, y como duran las manos por mucho que se 
usen. 

' Si nuestros órganos se desgastaran con el uso, un 
hombre de esos que comen con apetito, necesitaria 
una garganta nueva cada año; los pianistas tendrían 
que comprar los dedos por mayor, y los que se res¬ 
frian con facilidad, necesitarían todos los inviernos 
comprar ropa interior y narices nuevas. 

Repito, pues, que todo ello no es mas que vanidad. 
Hemos convenido en que los sabios pierden la vista 
á fuerza de estudiar, y para darnos aires de sabios á 
poca costa, hemos dado en usar anteojos, lo cual nos 
hace eruditos, sin necesidad de pasar el tiempo me¬ 
tidos en las bibliotecas. 

Esta idea ha adquirido en mi arraigo por medio de 
la esperiencia. 

Hagan ustedes las observaciones que yo he hecho 
y se convencerán de ello. 

Yo me he probado los anteojos de la mayor parte 
de mis amigos que los usan, y veo bien con ellos. 

Es decir, que yo podría cómodamente usar anteojos 
si mi vanidad llegara hasta ese punto. 

Y demuestra también que la mayor parte de las 
geqtes que yo conozco con uso de anteojos, podrían 
prescindir de ellos, sin perder nada. 

Comparemos también los tiempos modernos con 
los antiguos, y observaremos que los anteojos han 
venido con la moda, con las melenas de los románti¬ 
cos y con la tisis pulmonar, cosas ellas ignoradas an¬ 
tiguamente. 

¿Ustedes han oído decir que usaran anteojos Moi¬ 
sés, Temístocles, el gran Alejandro, David, César 
Augusto ni ninguno, en fin, de los grandes hombres 
que antiguamente se usaban ? 


Me dirán que los usó D. Francisco de Quevedo y 
Villegas; ¿y quién me dice que el bueno de D. Fran¬ 
cisco no quiso demostrarnos que los hombres son mo¬ 
nos de imitación ? 

Bien lo prueba que detrás de Quevedo se han 
echado á usar antiparras todos los que quieran dar¬ 
las de buenos hablistas y de inspirados poetas. 

Hay gentes que no se quitan los anteojos nunca, y 
sin embargo, para ver, necesitan asomarse por enci¬ 
ma de ellos; es decir, que llevan los anteojos como 
otros llevan hábito por promesa hecha durante una 
enfermedad. 

Hay otros que viven constantemente trar de cris¬ 
tales, y para leer un periódico mal impreso se los 
quitan. 

He conocido á un señor que usaba dos pares de 
gafas, unas sobre otras. ¡Cuanto me devané los sesos 
para averiguar que clase de vista tenia aquel caballe¬ 
ro que tal combinación de vidrios necesitaba! Pues 
averigüé que unas gafas eran positivas v otras negativas, 
y que ¡untas producían la vista natural. 

Un amigo mío lleva hace años gafas con un cristal 
solo. El otro le perdió una noche en un baile y no 
se ha ocupado ae sustituirle; pero me ha confesado 
que le es igual. 

No hace mucho salió la moda de llevar anteojos 
ahumados, ó azules, ó verdes; pero cayó pronto, 
porque con ellos parecían los hombres una raza nueva 
descendiente del loro. 

Hoy los conservan, sin embargo, algunas personas, 
con especialidad los conspiradores, los polizontes y 
los que huyen del casero. 


Pero lo que llevo más á mal es que las mujeres 
vayan dando también en la flor de usar antiparras. 

¿No es una verdadera trasgresion de las leyes de 
la naturaleza que la mujer se ponga cristales delante 
de los ojos que Dios Ies dió para inflamar corazones? 

Una mujer vieja, al fin y al cabo, puede usarlos sin 
desdoro, considerando los anteojos como una especie 
de retiro de las vanidades y pompas mundanas. 

Pero en una mujer ¡oven, no me lo explico. 

Yo tuve una novia—¡qué tiempos aquellos!—que 
usaba gafas. 

Estuve si me caso ó no me caso. Al fin triunfó mi 
raciocinio y me despedí cortesmente. 

Las gafas fueron la causa de nuestra separación. 

Consideré que tendría que llevar á mi mujer á pa¬ 
sear colgada ael brazo, según es uso y costumbre, y 
caí en la cuenta de que ofrecería el espectáculo que 
ofrecen otros maridos. 

Cuando yo veo á un hombre que dá el brazo á una 
mujer que usa antiparras se me ocurre pensar: 

—¡Ese caballero ha sacado á paseo á su escribano! 



Monóculo 


€p 


í^ra mas 


Nada hay peor que un dolor 
(dijo mi amiga Leonor), 
y la conteste:—Señora.... 
es peor una i lolora, 
cuando no es de Campoamor. 


Juan qne es á más no poder 
loco por la lotería, 
enterró en un mismo dia 
á su suegra y su mujer. 

Y por distraer sus per.as 
salió y le dijo al lotero: 

—Deme usté un billete entero, 
que ahora me encuentro de buenas. 

T/\ ; t , L. López 

S V. ■ 




-Vi ,t 

j > 

Juicio final 


La escena tiene lugar en el clásico cielo de los ca¬ 
tecismos infantiles. El Padre Eterno con una barba 
blanca muy larga, sentado sobre una nube azul. A su 
derecha Jesús con la señal de los clavos en las manos 
y en los piés, pero sin corona de espinas. A su iz¬ 
quierda el Espíritu Santo un poco desfigurado. Al 
rededor de este grupo central, los Santos Padres, el 
Seráfico, el Angélico y el Beático; algunos ángeles 


anémicos, varias estrellas, sin rabo, una luna en cuar¬ 
to menguante y un sol con boca, nariz, ojos y cejas. 
En un plano superior, el arcángel San Miguel con una 
espada en zig-zag y un par de alas de plumas de pa¬ 
loma con hombreras. Al frente, San Pedro, de túnica 
azul con una llave de palo dorado en la mano. 

En torno de la escena central y á cierta distancia, 
cuadros vivos representando las escenas mas culmi¬ 
nantes del antiguo Testamento: Moisés con las tablas 
de piedra de la ley en la mano; Josué haciendo 
parar el sol; Sansón (nó Carrasco) matando á los fi¬ 
listeos (entre los. cuales, algunos diputados antiguos 
y modernos); Josef interpretando el sueño de Faraón, 
etc. De las nubes bajan algunas escaleras de már¬ 
mol en cuyas gradas están sentados multitud de 
personajes históricos; santos, papas, obispos, carde¬ 
nales, abates, curas, etc. Entre estos se destacan 
Constantino, Alberto el Grande, Cario Magno con 
un globo forrado de papel plateado y un cetro; Bo- 
suet, Fenelon, Santa Teresa é Ignacio de Loyola. 
La Virgen Maria, el toro y el burrito con el pesebre 
y los Reyes Magos, forman un cuadro de verdad con 
marco florentino sobre el horizonte que queda de¬ 
trás del Padre Eterno. Encima de él una paloma 
embalsamada en medio de un haz de luz hecho de 
alambre dorado. 

De vez en cuando se oye la armonía de las esferas; 
hay flores por el suelo y el incienso se eleva, en inter¬ 
minables espirales. 

Llega un hombre como de cincuenta años, bien 
vividos, pero que á pesar de todo no representa mas 
de cuarenta,—mirado á cierta distancia,—del brazo 
del Caballero de Gracia Moderno. Está vestido de 
Presidente. Golpea. 

S. Pedro (maquinalmente, como acostumbrado á 
hacer la misma interrogación hace dos mil años, 
p. m. ó m.)—¿Quién es? 

El Presidente —Yo? Fulano de Tal y Obes. 

S. Pedro —Adelante. ¿De donde viene usted? 

El Presidente —De Orbajosa, capital de la República 
del mismo nombre. 

S. Pedro —¿Dónde nació? 

Fl Presidente —En Tarascón. 

S. Pedro —Su filiación. 

El Presidente— Descendiente de Tartarin, pariente 
de Numa Roumestan—Cést comme si vous 1’ariez. 

S. Pedro —¿Qué ha sido usted en la tierra? 

El Presidente —Muchas cosas: abogado, elegante, 
diputado, conquistador, periodista, buen mozo, minis¬ 
tro y Presidente. 

S. Pedro —¿Y porqué viene usted del brazo de ese 
caballero? 

El Presidente —Porqué es mi íntimo amigo y no 
puedo vivir sin él. Durante el tiempo que he ejercido 
el cargo de Presidente no me he separado nunca de 
ti. Sé de memoria todas las producciones de este 
señor. Quiere usted que le cante el wats tan co¬ 
nocido ... ? 

S. Pedro —Aqui no nos gusta la música profana. 
Siéntese un momento y espéreme; porque antes de 
darle á usted la papeleta de clasificación que le co¬ 
rresponde, tengo que consultar el libro especial de 
las Acciones de los Hombres. Muchos de los que 
llegan de la tierra se hacen pasar por lo que no son 
y es bueno estar alerta. 

(Váse San Pedro. El Presidenle y el Caballero de 
Gracia Moderno se sientan en el borde de una nube 
y sacan un par de gemelos, con los que se ponen á 
dragonear a la Inmaculada Concepción). 

S. Pedro (volviendo)—Usted está emgañado ó ha 
querido engañarme.—En su activo moral no figura el 
titulo de Presidente. 

El Presidente —Como no! Aquí está el documento 
que lo atestiguan. .. (saca un pape! donde está consig¬ 
nado el resultado de la elección presidencial.) 

S. Pedro— (Arrojando el papel)—Sí, pero eso no 
quiere decir nada. Allá en la tierra con el título bas¬ 
ta; aqui, á más del título es necesaria la realidad co¬ 
rrespondiente. Aqui sólo aceptamos como presiden¬ 
tes, no á los que han ocupado el cargo, sino á los que 
lo han sido. Nada de almirantes suizos. Si á Vd. que 
no tiene ni un vintén le dan mañana el titulo de mi¬ 
llonario, dejará por eso de ser pobre? En nuestro li¬ 
bro mayor lo único que de Vd. consta es que ha sido 
un literato abortado. Vd. no ha hecho, como hombre 
de Estado, como buen mozo, como diputado, como 
conquistador, como jurisconsulto, como ministro, co¬ 
mo presidente, más que literatura: palabras, flores, 
artículos de fondo, crónicas sociales, conferencias 
sobre ciencias naturales, muy poco naturales; un ma¬ 
nifiesto que por lo demás no está escrito en estilo 
político, una carta al Dr. Mengano, varios mensages 
y unos cuantos proyectos financieros. Su estilo es un 
poco antiguo, como su frac, contemporáneo del botin 
de punta cuadrada. Asi, querido señor, .ya que Vd. 
como estadista no ha hecho más que escribir cosas que 
en literatura no tienen nombre; la clasificación que le 
corresponde es la de hombre de letras abortado. 
Aqui tiene la papeleta. Con ella le darán entrada al 
Parnaso que está aquí á la vuelta, doblando la es¬ 
quina. Su amigo puede acompañarle. 

L. de Agak 


© Biblioteca Nacional de España 







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© Biblioteca Nacional de España 


LA INVASION DE LA LANGOSTA 



































150 


CARAS Y CARETAS 



dejar de ser elegante. La forma era derecha y lisa, 
forrado en invierno y de género liviano en verano. 

Hoy el lujo cre- 
ciento de nuestras 
sociedades, ha 
mudado todas es- 
tas cosas. Los tra- 
"'V-v jes de mañana de 

/ nues,ras elegantes 

• SSWSSnB ' no son ya batones. 

í .'‘a Jf Los peinadores no 

sa, « n y* de| cuar - 


pentonitis, 
iscuria, micropsíquia, 
y amigdalitis. 


Anemia 


íftelancolías 


(Á MI AMIGO ALFREDO VARZl) 

En las márgenes de un rio, 
sobre las flores sentada, 
la vi una tarde de Enero, 
tranquila mirando 3l agua. 

Cantaban los pajarillos 
amores en la enramada, 
y las perfumadas brisas 
con sus cabellos jugaban. 

Sus ojos de azul de cielo 
en la corriente fijaba; 

__ ¡aquellos ojos traidores 

que me robaron el alma!... 
Acerquéme presuroso, 
le conté mis tristes ansias 
con melancólica voz, 
arrodillado á sus plantas. 
Tranquilamente escuchóme, 
sin decir una palabra, 
y al fin, con melancolía 
alargó su mano blanca 
y acercándola á mi rostro.... 
me soltó una bofetada. 

Evaristo M. Alvite 


Como lo pronosti¬ 
camos, Novelli dió la 
segunda representa¬ 
ción de Nerone en la 
noche del Domingo, 
agregando un nuevo 
triunfo á los que tie— 


zan con el crespón 

de la China, la tela de seda y la levantina. Los colores 
mas buscados son los suaves. La nota dominante es 
el tono claro de las nuancés, de los vestidos apropiados 
á la calle. La vista se acostumbra poco á poco i ver¬ 
los y esta moda que parecía al principio tan llamativa 
se impone al fin. Sin embargo, la mujer elegante debe 
en este caso no dar pruebas de exageración y distin¬ 
guirse de la vulgaridad por la moderación con que 
debe escojer el color de su vestido. 

El vestido de éstar en casa que representa nuestro 
dibujo es de crespón celeste ó rosado suave, de un 
solo pedazo. Las mangas sopladas terminan en un 
puño bordado de oro. Él mismo bordado debe ador¬ 
nar el cinturón, el cuello y el ruedo de la pollera. 

Madame Pousson 


| ne conquistados. 

1 En el patético dra- 
5 ma de Giacometti. 
>. Morte Ctvile, represen- 


. ill M_ tado el mírtes, supo 

conmover al auditorio, revelándose una vez mas el 
artista dramático que todo lo vence con sus porten¬ 
tosas facultades. 

El beneficio de Novelli efectuado el jueves, llevó 
al Politeama, sino una concurrencia de las que esta¬ 
mos acostumbrados á ver en ese teatro en solemnida¬ 
des artísticas como la del beneficio de Novelli, bas¬ 
tante numerosa y selecta. 

Subieron á la escena las bellísimas comedias: II 
maláxente barbi.cn. La lettera raccomanáata y Le distrazio- 
ni del signor Ante/iore, mas el monólogo Semplicitá reci¬ 
tado por el beneficiado. 

Solo la vis cómica de Novelli es capaz de mantener 
al público en una continua carcajada toda la noche. A 
la vista de aquella concurrencia, deshecha en risa, na¬ 
die hubiera podido decir que la situación del pais 
fuera lo triste, por no decir fúnebre, que es. 

Inútil agregar que los aplausos nutridos atrona¬ 
ron ei teatro durante las horas de la función, que fue¬ 
ron casi las que Novelli permaneció en escena. 

Anoche debió estrenar la Compañía del señor No¬ 
velli una comedia de que es autor el aventajado y la¬ 
borioso joven Juan Jacobo Rethoré. 

Se titula El Dragón y tenemos noticia de que llena 
todas las condiciones para que el público la vea con 
agrado. 

• 

Después de la Compañía Novelli que dá término 
hoy á su campaña artística, vendrá al Politeama, se¬ 
gún se anuncia, la Compañía Acrobática Silbón. 

La Empresa de dicha Compañía, titula á la misma: 
Congreso de Maravillas. ¿Figurará entre ellas ajguno de 
los empleados públicos supervivientes al último pre¬ 
supuesto que se pagó. 

¡Que maravilla mayor que la que de vivir un hom¬ 
bre sin cobrar cuatro meses! 

Calíban 


> PARA 


4 •. j? n i as ¡nvencio- 

gk ^ nes de la moda la 

ry dad es enter amen- 

• jl\' mangas actuales, 
lüy k l\ anchas arriba 

¿Jap ' ;■£/ ■ \ apretadas en el 

Y r 4 / ' antebrazo, vienen 

1 í ( :$J '' en realidad, no del 

último invierno, 
sino del tiempo 
dé San Leuis. Del mismo modo los sombreros con 
flores de estación, tan usados ahora, existían ya en 
la edad media con el mismo nombre. En el verano 
eran en forma de coronas de flores, y en invierno de 
hojas. 

También se resucitan otras épocas de lá historia 
del traje, y se hacen modificaciones que no son más 
que copias apenas re¡uvenecidas. Bajo el reinado 
ae Luis xu lo mismo que en nuestros días, una tela 
fina valía más que todo. 

Desde entonces el vestido se transforma; las muje¬ 
res más delgadas empezaron á usar cangrejos de ter¬ 
ciopelo, es decir, corsés de ballenas de acero,forrados 
de terciopelo. Fué esta la primera idea del corsé, cuya 
aparición con el nombre de basquina, no es anterior 
al reinado de Francisco i. 

La basquiñ3 era una especie de corsé en forma de 
embudo, cuyo fin era adelgazar gradualmente el talle. 
No se conocían aún las ballenas ni el metal. Esta in¬ 
vención de coquetería femenina hizo tanto furor., que 
el rey se vió obligado, por medio de una ley especial, 
á limitar su uso y á prohibirlo á las burguesas. 

Bajo el reinado de Luis XIV la etiqueta era parti¬ 
cularmente severa y los trajes de aparato se llevaban 
con corsés que llegaron á ser poco a poco verdaderos 
instrumentos de tortura. 

Para compensar tanto sacrificio, la necesidad de 
inventar un traje enteramente suelto, se hizo en poco 
tiempo imperiosa, y así, en tiempo de nuestros 
abuelos, llegó el balón á ser un vestido útil, sin pre¬ 
tensión, reservado para los dias de sufrimientos. Muy 
pocas mujeres—á no ser que estuviesen enfermas— 
se dejaban ver con este traje, que era cómodo sin 


H una señorita 


Señorita por favor,—fíjese mejor en mí;—fíjese 
mejor, ¡mejor!—y una vez que lo haga así,—reconoz¬ 
ca usté su error. 

Yo soy feo, ya lo sé,—pero no tanto, no *anto— 
como lo asegura usté,—y puedo afirmarla que—á na¬ 
die he causado espanto. 

Mi nariz—¡primer desliz!—confieso que es promi¬ 
nente;—mas, ¿no sabe usté, infeliz,—que tener buena 
nariz—es de persona decente? 

Ejemplos de esta opinión—hay á cientos en la his¬ 
toria:—Bruto, Aníbal, Cicerón,—Bismark, ¡a Reina 
Victoria—y Ovidio, alias el Nason. 

La nariz no es ya de! caso;—pasemos, pues, á los 
ojos.—¿Los halla feos, acaso?—¿Feos mis ojos? ¡An¬ 
tojos!—Por eso si que no paso. 

De mi boca, aunque podría—decir verdad, y no 
poca,—para pobrar su valía,—tratándose de mi toca, 
—no diré esta boca es mia. 

Con respecto á la estatura,—no seré ningún gi¬ 
gante,—pero un amigo asegura—que yo tengo—y 
es bastante—unos cuatro pies de altura. 

Conque no comprendo, á fé,—cuando feo me lla¬ 
mó,—en que se ha fijado usté,—porque lo cierto es 
que yó—confieso que no lo sé. 

Pero terminar deseo—pues le soy molesto veo;— 
si de algo me necesita,—queda de usted, señorita,— 
un feo.... que no es tan feo. 

C. Díaz Dufóo 


He aquí el programa de entradas para las carreras 
que se efectuarán el 30 del corriente: 

Premio Lady Fije —Handicap para perdedores—Tiro 
1,200 metros—Entrada, pesos 30—Premio, pesos 30. 
—Forfait, pesos 10. 


En un mes tuvo Pedro 
tifus, clorosis, 
dispepsia, pedionálgia, 
tuberculosis. 



© Biblioteca Nacional de España 




CARAS Y CARETAS 


151 


Premio Athos— Handicap para tocio caballo—Tiro: 
1,400 meftros—Entradas, pesos 30—Premio, pesos 
too—Forfait, pesos 10. 

Premio Criadores —Para yeguas—Tiro, 3,000 metros 
—Peso por edad—Entrada; pesos 30—Premio: pe¬ 
sos 2.000 ai primero y pesos 500 al segundo—For¬ 
fait: pesos 25. 

Premio Vanguardia — Para perdedores y caballos 
que po estén habilitados para correr en handicaps. 
—Peso por edad—Tiro: 2000 metros—Entrada: pe¬ 
sos 40—Premio: pesos too—Forfait—pesos 20—Los 
perdedores aliviados en 1 kilo por cada carrera per¬ 
dida en el año. 

Premio Despedida — Handicap para todo caballo—Ti¬ 
ro, 1750 metros—Entrada: pesos 50—Premio: pesos 
800—Forfait: pesos 20. 

Las cartas de entrada se recibieron en la secretaria 
del Jockey Club hasta las 8 y 112 p. m. de ayer, con 
sujeccion al reglamento de carreras. 

El handicap se efectuará mañana 24 y la dec!ara-s 
cion de forfait se admitirá hasta el miércoles á la 

4 p. m. 

En la tarde de hoy tendrá lugar la inauguración 
del Pueblo Nuevo, próximo á la villa de la Union y 
entre los festejos que con tal motivo se preparan, 
entra en primer término una fiesta hípica, cuyo pro¬ 
grama es el siguiente: 

1. a Premio inauguración —Tiro ¡jo metros—Entra¬ 
da 4 pesos—Stud Avala, Mimoso 37 Kilos; Stud 
Comercio, Quevedo 5 3 Kilos; Stud Esperanza, Mai- 
pú ¡6 Ki!os;Stud Artes, Arrogante 55 Kilos; Stud 
Parodi, Frilluty 55 Kilos. 

2, 1 * Premio Pretendiente —Tiro 1.200—Entrada 5 
pesos—Stud Latorre, El Negro 61 kilos; Stud Lati¬ 
no, Pretendiente 60 kilos; Stud industria, Pelón 34 
kilos; Stud Campaña, Omero 57 kilos; Stud Albornoz, 
Payaso 58 kilos. 

Premio Maipú —Tiro 550 metros—Entrada 5 
pesos—Stud Latorre, Catalina 60 kilos; Stud Avala, 
Mimoso 52 kilos; Stud Comercio, Quevedo 45 Qui¬ 
los; Stud Esperaza, Maypú 50 kilos. 

4. a Premio Humilde —(Para trote en silla)—Tiro 
3500 metros—Entrada 10 pesos—Stud San Luis, 
Chivo 80 kilos; Stud Caseros, Uskey, 75 kilos; Stud 
Marañas, Sin nombre, 80 kilos. 

/. a Premio Aficionados —Tiro 5 So metros—Entrada 

5 pesos—Stud San Luis, Corrido, 55 kilos; Stud Es¬ 
peranza, Maypú, 55 kilos; Stud Monteavaro, Carrasco, 
50 kilos; Stua Comercio, Quevedo 55 kilos. 

Los Jockey llevarán los colore, de cada Stud. 

La primera carrera socorrerá de i|2 á 2 p. m. y 
se correrán estas ceñidas al reglamento de Carreras 
de la capital, y para evitar los abusos y comentarios 
á que dan lugar los malos juegos, se nombrará una 
comisión fiscalizadora, la que dará su fallo inapelable. 

Y no habiendo más asuntos que tratar me apeo de 
la crónica (hablando en lenguaje hípico). 

Pío 



Mussinelli, el que proveía... de hambre á los guar¬ 
dias civiles—según la queja de estos—ha rescindido 
el contrato que tenia con la Jefatura para ese servi¬ 
cio de. abstinencia policial. 

Y desde la rescisión, 
se nota en los celadores 
mas carnes y mas colores. 

(Puede que sea aprensión). 


A la Compañía N. de Crédito y Obras Públicas, le 
ha sido impuesta una multa de cuatro pesos (4 $) por 
no sabemos que infracción municipal. 

Ignoramos si la Compañía pagará esa multa en efec¬ 
tivo, ó entregará algunos de sus títulos á cuenta. 

La situación porque atraviesa la Compañía nos ha¬ 
ce dudar de que le sea posible hacer el pago de esa 
suma, de una sola vez. 

• 

■ • 

El señor don Vicente, 
hacia tal consumo de aguardiente, 
que al cabo de una breve temporada, 
la nariz se le puso colorada. 

|Y aun se atreven algunos infelices, 
á negar—por supuesto sin razones— 
que existen relaciones 
entre el Carabanchel y las narices! 

Una inmensa plaga de langostas ha invadido una 
estension de mas de trece leguas en uno de los de¬ 
partamentos del litoral. 

¿Nada mas que trece leguas? 

¿Y en un solo departamento? 

Pues, todo eso resulta muy poca.... plaga, si se 
piensa en la que nos amenaza para las próximas 
elecciones. 

En que no figurará ninguna langosta. 

Sin que podamos decir lo mismo de otras clases de 
animales. 

Estaba el cochero Paco, 
tan borracho la otra noche, 
que se sentó sobre el jaco 
y empezó á arrear el coche. 


Dentro de poco estaremos en comunicación telefó¬ 
nica con el Departamento de San José. 

Es un informe que damos con todo pesar a nuestros 
lectores. 

Qué necesidad tenemos de estar oyendo á cada 
paso malas noticias? 

Porque es indudable que á nadie se le impedirá 
hablar del Jefe Político. 

• 

• • 

Un peso me pediste cierto dia 
y yo te lo negue. ¡No lo tenia! 

Mide tus fuerzas y el sablazo mide, 

¡es preciso saber á quién se pide! 

Varios vecinos de la calle Lima se han presentado 
á la Dirección de salubridad, quejándose de los malos 
olores que despiden algunos animales muertos que, se 
encuentran en aquellas inmediaciones. 

Valiente queja! 

Como se advierte que los vecinos de la calle Lima 
no viven á inmediaciones de la Casa de Gobierno. 

• 

• • 

En el espacio de tres dias se han quemado dos de¬ 
pósitos de pasto en las calles de Agraciada y Uruguay. 

Si el pasto se dá en quemar 
—decia don Lino Santos— 
cuántos diputados ¡cuántos! 
van á tener que ayunar. 

Acusamos recibo (aunque con una semana de re¬ 
traso) de la traducción del Tabaré, hecha por el cono¬ 
cido escritor Juan Jacobo Rethore. 

Todo lo que podemos decir en obsequio de la obra 
es que si tuviéramos diez reales compraríamos otro 
ejemplar, además del que nos ha regalado el autor. 

• 

• • 

Se empiezan á sentir los efectos de la abolición de 
las corridas de toros. 

La estación de verano está encima; los aficionados 
recuerdan que en este tiempo se empezaban otros 
años los preparativos para las corridas, y como en 
este, no las tendremos en la Plaza de la Union, se 
buscan otro sitio donde contentar la afición. 

De ahí que al Banco de Londres y al Inglés les 
hayan querido convertir en toros para correrles. 

• 

• • 

Dicen que vaíi á declararse embargables las dietas 
de los diputados. 

Triste es, pero mas triste seria que embargasen la 
dieta que están sufriendo los empleados públicos y 
especialmente los guardias civiles. 

Dieta terrible y cruel, 
que á fuerza de adelgazarlos 
concluirá por dejarlos 
con el carozo y la piel. 

• 

• • 

Comunico á los que tengan plata para caminar con 
pies agenos, que Antonio Rodero,—a qnien todo el 
público conoce como si le hubiera llevado en las en¬ 
trañas—ha establecido una cochería non en la calle 


18 de Julio número 373. Se titula La ^Madrileña .... 
y basta de señas que van á creer ustedes un bombo 
este suelto. 


¡¡¡MUCHO OJO!!! 


Nos vemos en la dura necesidad de prevenir 
á nuestros suscriiores morosos, que á no chan- 
celar sus cuentas con nuestra Administración 
al cobrarse el mes de Noviembre, dejarán de 
recibir el Semanario. 

No dudamos de la solvencia de nadie para 
tan insignificantes créditos, pero muchos pocos 
nos representan á fin de mes un gran mucho y 
nos vernos en figurillas para pagar á Don Eligió 
Puga (administrador de la imprenta por donde 
se edita el periódico), amén del casero y otros 
animales domésticos. (Lenguaje figurado). 

Así pues, rogamos encarecidamente á los que 
alude esto aviso que nos eximan de extremar 
nuestras precauciones, pagando las pequeñas 
trampas que con nosotros tienen contraidas, 
como hacen todas las personas incapaces de se¬ 
guir la conducta del Ministro de Hacienda. 

otro sí 

(Este no habla de dinero). 

Én vista de las reclamaciones que constante- 
monte recibimos de nuestros colegas de la pren¬ 
sa diaria, hemos pensado que en lo sucesivo se 
suspenda el reparto del cange, considerando 
mas práctico que este se efectúe, poniendo el 
semanario á disposición de los colegas con 
quienes cambiamos, en el local de la Adminis¬ 
tración . 

A cambio de la molestia que implica el te¬ 
ner que dar un paseo todos los domingos á la 
calle Andes (está reden empedrada), tendrán la 
seguridad de ver oportunamente todos los nú¬ 
meros. 

Nosotros estamos usando igual procedimien¬ 
to con nuestros colegas y nos vá perfecta¬ 
mente. 

¡Ah! ¡si los agentes y suscritores de campa¬ 
ña pudieran recojer el número en la Adminis¬ 
tración, como nos Íbamos á reir délos emplea¬ 
dos del Correo que nos están leyendo de ojito! 




QRRESPONDEi 

^ARTICULAR 



Pichón— Cerro Largo—Yo que V. me h acia ver por 
un alienista. 

Garbanzo— Salto—Si vé V. que no lo publico, es que 
lo he roto. 

Caballero <ie Gracia —Rivera—Ni tiene V. gracia, 
ni es posible que sea caballero quien se explica tan gro¬ 
seramente. 

v. T.—Paso de los Toros—Pregunte v. á cualquier 
changador y le dirá que tóxico y económico no han 
tenido jamás el honor de ser consonantes. 

Baring— Durazno—Tan quebrado está V. de Inteli¬ 
gencia como sn homónimo de finanzas. 

Lis —Minas— 

«De su íisonomia ebúrnea disfruto 
cuando estoy á su lado frente á frente...» 
(Permita que le agregue lo siguiente: 

¡pero que bruto es Lis, pero que bruto!) 

Cantimplora^— Montevideo— ¡Que se pnede esperar 
de quien dice ojecto! 

S. S. S—Montevideo—Ha pasado la oportunidad. 

Chupó-tintas— Montevideo—Chúpelas V. todo lo que 
quiera, pero no las gaste escribiendo. 

Candidato —Montevideo — Para tirar de un carro. 
No tema V. perder la elección. 

J. N.—Montevideo—Solo á V. se le ocurre hacer 
chistes sobre un cadáver. 

Pepito—con que le gustan á Vd. las rubias ¿eh? 
¡¡¡Qué tunanteo!!! 

Inglés— Montevideo—Ya se vé que está escrito con 
los piés, pero es nna habilidad como otra cualquiera. 

Maragato— M on te 7i d co— 

Palabra de honor 

que no valen sus versos, do señor. 

G. P.—Montevideo— 

¡Y habrá usted invertido una semana 
haciendo esa macana! 

A. B. C. D.-‘-Montevideo—Apliqúese la mas dura de 
las respuestas. 


ESPECTÁCULOS PASA SOY 

NUEVO politeama— Compañía Dramática italiana— 
Se pondrá en eseena la comedia en 3 actos de Cormon y 
Grange Papa Martin, concluyendo ei espectáculo con 
dos monólogos recitados por el artista E. Nonelli. 


© Biblioteca Nacional de España 















Mges 


3ARANDÍ 347 


Para hacer un buen regalo 
véte á Sienra sin dudar, 
porque Sienra, en su Bazar, 
nunca tuvo nada malo. 


5 pesos por sussrloion 


Desde la princesa altiva 
á la que pesca en ruin barca 
todo, este libro, lo abarca. ' 
¿Habrá, quien jo o se suscriba 
por el precio qne se marca? 


Oficina: 18 de Julio 148 


Dentistas Norte-amsricanos 

CAMARAS 163 


URUGUAY OO 


Su martillo ha demostrado 
que, de todos los que hay, 
es el mas afortunado, 

f ines con di ha rematado 
a mitad del Uruguay. 


ha a A l_A ©5 


y Si te dice un bebedor 
< que en la casa de Orejuela 
i no existe el vino mejor, 

■J le puedes decir, lector, 
que se lo cuente á su abuela 


Calle Rincón 131 


Hace calzado a medida, 
á unos precios muv baratos 
y es la casa preferida, 
por ser la mejor surtida 
en botines y zapatos. 


Pituquería 

1 18 DE JULIO NÚM. 5 

Nadie á pelar le aventaja, 
y afeitando es tan artista, 
que al filo de su navaja 
no hay pelo que se resista. 


Zabali 154 

Llevó el martillo á Maeso, 
en campaña provechosa 
y no les digo otra cosa, 
porque es bastante con eso 


u UiwMfe 


Empresa de Encomiendas 

crrrito 207 


Francisco Rodríguez Alonso 

25 DE MAYO NÚM. 111 


La Empresa qne te presento 
te ruego, lector, que atiendas, 
porque hace las encomiendas 
con la rapidez del viento. 


Todo el que hace sus egresos 
en la casa que propongo, 
lleva elegantes los quesos 
y no sufre de mondongo. 


U&Etíe 


OSE 


Procurador y Rematador 

COLON NÚM. 148 


25 de Mayo 370 


j Procura y remata 
y - con habilidad; 

por eso es qne tiene 
popularidad. 


Pasteles y confitura 
y dulces de los mejores; 
en esta casa, señores, 
es todo vida y dulsura. 


Ana 


Treinta y Tre* 216 


El que rije La Industrial 
es, como saben, señores, 
el Capitán General, 
de nuestros rematadores. 


piWck 

Asunción ( Aguada ) 

Me comprometo i probar 
que mejor que esta cerveza 
no la ha tomado Su Alteza, 
el Principe de Blsmar. 


Gracias á lo» especiales 
estadios de Prince d Hill, 
pueden comer mas de mil 
con sus diente» naturales 


fefclTIJO 


Bacacay 


Se pueden lograr tres fines 
en esta casa, lector: 
beber bien, fumar mejor, 
y lustrarse los botines. 


© Biblioteca Nacional de España